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La salud mental. ¿Cómo tratarla?

Como te puede imaginar, hay muchas enfermedades mentales como trauma, depresión, esquizofrenia, fobias, bipolar, etc… Afortunadamente, existen tratamientos para estas enfermedades y afecciones.

Para hablar del tema, nos ponemos en contacto con Vilem Madrid, “Especialistas en Salud Mental” para preguntarles y poderos dar toda la información sobre el tratamiento de trastornos mentales. ¡Vamos allá!

¿Qué tratamiento existe para la salud mental?

A continuación, te ofrecemos un resumen de los tratamientos disponibles y más importantes, desde los ansiolíticos hasta la hipnosis o la meditación de atención plena.

  • Hay muchos tratamientos disponibles para combatir las enfermedades y los trastornos mentales. Esto incluye desde la medicación hasta técnicas psicoterapéuticas como la hipnosis o la meditación. A menudo se combinan la medicación y la psicoterapia.
  • La medicación la prescribe un psiquiatra. Actúan sobre los neuromediadores (moléculas que transmiten información de una neurona a otra: serotonina, dopamina, etc.) aumentando o disminuyendo su concentración en el cerebro. Pueden dividirse en cuatro familias principales:

– Los ansiolíticos y los somníferos suelen pertenecer a la misma clase de medicamentos. Relajan al paciente y ayudan a combatir la ansiedad. Sus efectos se sienten rápidamente después de tomarlos, mientras que el tratamiento posterior suele durar varias semanas.

– Los antidepresivos se utilizan para combatir la depresión, “pero también para ciertos trastornos crónicos de ansiedad, como el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC)”, explica Vilem Madrid.

– Los estabilizadores del estado de ánimo estabilizan las emociones. Tienen un efecto preventivo, es decir, ayudan a las personas con depresión recurrente a no recaer o a las personas con trastorno bipolar a no tener una crisis.

– Por último, los antipsicóticos se utilizan para psicosis como la esquizofrenia. Han sustituido a los neurolépticos de primera generación, “que hoy en día se utilizan poco porque tienen muchos efectos secundarios”, además, los fármacos pertenecen a varias categorías: los antipsicóticos son también timorreguladores, los antidepresivos tienen efectos ansiolíticos”.

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Evaluación de la relación beneficio/riesgo

Como cualquier tratamiento, estos medicamentos pueden provocar efectos secundarios. Los trastornos del estado de alerta son importantes: “Desde el punto de vista físico y cognitivo, el paciente puede ser un poco lento; hay que ajustar la dosis para que esto no ocurra”, nos comenta Vilem Madrid. Los antidepresivos pueden provocar náuseas, especialmente al principio del tratamiento. También pueden causar irritabilidad porque tienen un efecto refrescante. En el caso de los estabilizadores del estado de ánimo y los antipsicóticos, el efecto secundario más común es el aumento de peso. “Este es un efecto secundario desagradable porque afecta a la imagen de uno mismo. Por eso se suele sugerir que se vincule su uso a una mayor actividad física”.

El objetivo del prescriptor del tratamiento es medir la relación beneficio/riesgo. “Las enfermedades mentales, especialmente cuando son crónicas, pueden suponer riesgos importantes para las personas y, en ocasiones, para quienes las rodean. Constituyen una importante barrera social. Realmente cambian las personalidades, con los demás y con las relaciones realistas. y causan gran sufrimiento a los seres queridos. El impacto social puede ser enorme: divorcios, desempleo, deudas…

Terapia de pareja o trabajo con traumas

Las técnicas psicoterapéuticas pueden ser practicadas por psiquiatras o psicoterapeutas. Son numerosos, y algunos se realizan a veces en grupo. Pueden “sustituir, en los trastornos leves, a un tratamiento farmacológico”. Cuando el trastorno es moderado o grave, ambos pueden ser muy complementarios”.

Hay enfoques sistemáticos para parejas o familias. “Analizamos la dinámica del equipo, identificamos las disfunciones del sistema y trabajamos para mejorar la interacción”, explica el psiquiatra encargado del centro residencial terapéutico de Vilem en Madrid.

La terapia cognitivo-conductual (TCC) “incluye el trabajo con los pacientes para abordar los pensamientos o comportamientos inadecuados y angustiosos”.

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Por ejemplo, una persona con una fobia evita las situaciones que le provocan ansiedad. Esta evitación promueve el mantenimiento de la fobia. El terapeuta le introduce gradualmente en la situación. El terapeuta puede acompañar al paciente al lugar donde tiene miedo y enseñarle técnicas para hacerle entender que no hay peligro, o puede tratar directamente la ansiedad del paciente y enseñarle técnicas de relajación o meditación.

Otro enfoque psicoterapéutico es el EMDR (Eye Movement Desensitization and Reprocessing). Ayuda a curar las heridas. “Cuando uno pasa por un acontecimiento traumático, puede aislarse de las emociones, de los sentimientos, para sobrevivir a la experiencia. Esto es necesario, pero entonces el trauma puede ser duradero. Mientras recuerdas los acontecimientos, seguir los dedos del terapeuta con los ojos te permite permanecer en el momento en lugar de revivir las emociones en su estado puro. La terapia permite almacenar los acontecimientos traumáticos en la memoria a largo plazo, lo que eliminará su intensidad y sus efectos perturbadores.

Hipnosis, meditación o psicoanálisis

La hipnosis, en cambio, “consiste en cambiar el estado de conciencia de la persona con la que se habla. Durante esta conversación, las sugerencias del terapeuta deben afectar al comportamiento, al estado de ánimo y al pensamiento”.

Por ejemplo, la meditación basada en la atención plena puede utilizarse para prevenir las recaídas de la depresión. Los psicólogos la definen como una forma de que las personas aprendan a “apartar su atención de las cosas que les resultan dolorosas”. “Cuando algo duele, ya sea un dolor físico o mental, nuestra atención se dirige a ese dolor. Con el ejercicio, los pacientes aprenden a concentrarse en diferentes partes del cuerpo o en la respiración.

Vilem Madrid insiste en que la psicoterapia puede tener efectos secundarios como los medicamentos. Pueden despertar heridas profundas en los pacientes. Por eso, cuando alguien quiera utilizar estas técnicas en el ámbito de la psicopatología, debe ponerse en contacto con un profesional de la salud mental formado en ellas. “Se necesita a alguien que domine tanto el ámbito técnico como el clínico de la psicoterapia, que comprenda plenamente la teoría y los aspectos clínicos de la enfermedad mental que presenta el paciente”.

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Además de la medicación y la psicoterapia, también existe el psicoanálisis. Se basa en un largo proceso de conversación con el paciente para que se conozca mejor a sí mismo y los mecanismos que lo rigen.

¿Cómo y dónde podemos tratar enfermedades mentales?

Al final, haciendo un balance las opciones son pocas, la primera es acudir a un psicólogo o psiquiatra de la seguridad social o privado. Si los resultados son lentos o escasos, muchos optan por entrar en un programa específico para su tratamiento mental en un centro residencial de terapias mentales como Vilem Madrid donde la atención personalizada será la clave del éxito del tratamiento.

A todo eso sumamos, un equipo de psicólogos, psiquiatras, enfermeras/os con amplia experiencia para que el paciente esté atendido en todo momento con profesionalidad y cariño. Puedes saber más visitando Vilem.es.

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